Si el peso fuera solo matemática calórica, perderlo sería fácil. No lo es. La razón es que tu cuerpo tiene un sistema hormonal sofisticado cuyo trabajo es defender tu peso actual, no ayudarte a perder grasa. La leptina y la grelina son las dos principales palancas de ese sistema.
Entenderlas no te da un truco mágico, pero sí explica por qué algunas estrategias funcionan y otras te dejan con más hambre que antes: aunque en papel tengas "el mismo déficit calórico".
Leptina: la hormona de la saciedad

La leptina es una hormona producida principalmente por el tejido adiposo (grasa). Su función principal es señalar al hipotálamo cuánta energía tienes almacenada:
- Leptina alta → el cerebro interpreta "hay suficiente energía almacenada" → reduce el apetito, aumenta el gasto energético, permite la función reproductiva normal
- Leptina baja → el cerebro interpreta "faltan reservas" → aumenta el apetito, ahorra energía y puede frenar la función reproductiva
La paradoja: las personas con más grasa corporal tienen más leptina, no menos. ¿Por qué siguen teniendo hambre y no pierden peso? Porque desarrollan resistencia a la leptina: el cerebro deja de escuchar la señal.
Otros roles de la leptina que van más allá del apetito:
- Regula el ritmo circadiano
- Modula la respuesta inflamatoria
- Controla la función tiroidea periférica
- Influye en la densidad ósea
- Es necesaria para la ovulación en mujeres
Grelina: la hormona del hambre
La grelina se produce principalmente en el estómago y es el principal estimulador del apetito. Es la principal hormona del cuerpo, fuera del cerebro, que aumenta el hambre (orexigénica).
La grelina funciona en pulsos predecibles:
- Sube antes de cada comida habitual (el cuerpo "aprende" los horarios)
- Baja después de comer
- Tiene un pico nocturno que contribuye al hambre matutina
Lo interesante: los estudios muestran que el cuerpo se adapta a los horarios de comida. Si llevas meses comiendo a las 14:00 y a las 20:00, la grelina subirá a esas horas por condicionamiento, incluso si no tienes déficit calórico. Cambiar los horarios sin adaptación gradual genera más hambre de la necesaria.
La grelina también hace cosas más allá del apetito:
- Estimula la secreción de hormona de crecimiento
- Participa en otros procesos (cardiovasculares, de memoria y de ánimo) que se estudian sobre todo en animales
Resistencia a la leptina: por qué no pierdes peso aunque comas poco
La resistencia a la leptina es uno de los mecanismos propuestos para explicar por qué cuesta tanto perder peso con obesidad. Se parece a la resistencia a la insulina, pero aplicada al hambre.
Cómo ocurre:
- El exceso de grasa corporal produce exceso de leptina
- El exceso crónico de leptina satura los receptores hipotalámicos
- La señalización baja: el cerebro "no escucha" la leptina aunque haya mucha
- El hipotálamo actúa como si hubiera deficiencia de leptina: más hambre, menos gasto energético
- Más hambre → más ingesta → más grasa → más leptina → más resistencia
El resultado es cruel: una persona obesa con resistencia a la leptina tiene niveles altísimos de leptina, pero su cerebro actúa como si estuviera hambriento. Cuando hace dieta y pierde grasa, la leptina baja y la grelina sube. En el estudio de Sumithran et al. (New England Journal of Medicine, 2011), un año después de perder peso con una dieta muy baja en calorías, esas hormonas seguían sin volver a sus niveles previos y el apetito seguía más alto. Es parte de la biología del "efecto rebote".
"Comes menos, mueves más" es correctamente simple. El problema es que "comer menos" reduce la leptina y aumenta la grelina simultáneamente: el cuerpo lucha activamente para que comas más. Por eso ayuda elegir estrategias que hagan el hambre más llevadera (sueño, proteína, fibra, déficit moderado) en lugar de confiarlo todo a la fuerza de voluntad.
Qué dispara la grelina (y por qué importa)
Entender qué sube la grelina te da herramientas reales:
Privación de sueño: el factor más subestimado
En el estudio de Spiegel et al. (Annals of Internal Medicine, 2004), 12 hombres jóvenes durmieron 4 horas dos noches seguidas: la leptina bajó un 18 %, la grelina subió un 28 % y el hambre un 24 %, sobre todo de alimentos densos en calorías. En el metaanálisis de Al Khatib et al. (European Journal of Clinical Nutrition, 2017), dormir poco se asoció a comer unas 385 kcal más al día, con más grasa, sin gastar más energía.
Estrés crónico
El estrés empuja hacia alimentos muy apetecibles y densos en calorías, y en muchas personas aumenta la ingesta. El "comer emocional" tiene una base biológica, no es solo falta de voluntad.
Dietas muy bajas en calorías mantenidas
La restricción calórica severa y prolongada eleva la grelina de forma crónica. El cuerpo interpreta el déficit como una amenaza y activa el sistema de hambre. Es lo que se vio en el estudio de Sumithran.
Comer rápido y sin masticar
Las señales de saciedad tardan un rato en llegar. Comer más despacio ayuda a algunas personas a comer menos sin proponérselo.
Alta palatabilidad (azúcar + grasa + sal)
Los ultraprocesados están diseñados para no activar el sistema de saciedad. En un estudio de Teff et al. (Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2004) con 12 mujeres, las bebidas con fructosa en las comidas bajaron menos la grelina y subieron menos la insulina y la leptina que las de glucosa. Las bebidas azucaradas, además, sacian poco.
Cómo restaurar la sensibilidad a la leptina
No hay píldora para la resistencia a la leptina. Pero las intervenciones que funcionan son conocidas:
Dormir lo suficiente
Por lo visto en los estudios de restricción de sueño, es de lo que más influye en estas hormonas. Optimizar el sueño antes de cambiar la dieta es la secuencia correcta.
Cardio Zona 2 regular
El cardio de baja intensidad sostenido ayuda a perder grasa y a mantener el peso. La OMS recomienda 150-300 minutos semanales de actividad moderada.
Proteína en la primera comida del día
La proteína es el macronutriente que más sacia por caloría: estimula hormonas de saciedad intestinal como el GLP-1, el PYY y la CCK. Incluir una buena ración en cada comida, también en la primera, ayuda.
Reducir fructosa libre
La fructosa (refrescos, zumos, miel, sirope de agave, JMAF) no suprime la grelina y no activa las neuronas de saciedad hipotalámicas del mismo modo que la glucosa. Reducir los azúcares añadidos y las bebidas azucaradas (la fruta entera, con su fibra, es otra cosa) es buena idea por muchas razones.
Evitar déficit calórico agresivo
Un déficit moderado y una pérdida de peso gradual suelen ser más fáciles de sostener que una dieta muy restrictiva, que dispara más el hambre. Si necesitas perder mucho peso, que te acompañe un profesional.
Reducir la inflamación sistémica
La inflamación de bajo grado se asocia a resistencia a la leptina. Lo que ayuda es lo de siempre: perder grasa, moverse, comer poco procesado y con fibra, cuidar la microbiota intestinal y reducir el alcohol.
Dieta y hormonas del hambre: patrones que funcionan
No hay una dieta "óptima" para la señalización leptin/grelina, pero hay patrones coherentes con la evidencia:
- Suficiente proteína: más saciedad por caloría y ayuda a conservar músculo en déficit (ver cuánta proteína necesitas)
- Rica en fibra: ralentiza la absorción, prolonga la saciedad, alimenta la microbiota que produce ácidos grasos de cadena corta (otro modulador del apetito)
- Baja en fructosa libre: mejora la señalización de saciedad central
- Horarios regulares: la grelina aprende tus horarios, así que comer siempre a horas parecidas ayuda a que el hambre sea predecible
- Sin ultraprocesados: no por calorías, sino porque están diseñados para evitar la activación de los sistemas de saciedad
Preguntas frecuentes
¿Se puede medir la leptina en analítica?
Sí, aunque no es un marcador estándar. Su interpretación es compleja porque depende del sexo, la cantidad de grasa corporal y la hora del día. Un valor alto no confirma resistencia (necesitas contexto clínico). Más útil: síntomas clínicos + HOMA-IR + historial de peso.
¿El ayuno intermitente afecta a la grelina?
Al inicio, sí: la grelina sube en los horarios habituales de comida. Como la grelina sigue los horarios de comida, con el tiempo suele adaptarse a los nuevos, y mucha gente nota que el hambre de esas horas baja.
¿Por qué después de hacer dieta tengo más hambre que antes?
Porque al perder peso baja la leptina y sube la grelina, y en el estudio de Sumithran (2011) esos cambios seguían presentes un año después. Es parte de por qué es tan fácil recuperar el peso perdido.
Semana 1: duerme lo suficiente y con horario fijo. Semana 2: proteína en cada comida, también en la primera. Semana 3: fuera refrescos y zumos. Semana 4: añade actividad aeróbica moderada casi todos los días. Mantenlo unos meses antes de juzgar. No hay atajos hormonales.
Fuentes
- Sumithran P et al. Long-term persistence of hormonal adaptations to weight loss. N Engl J Med. 2011. PubMed 22029981
- Spiegel K et al. Brief communication: Sleep curtailment in healthy young men is associated with decreased leptin levels, elevated ghrelin levels, and increased hunger and appetite. Ann Intern Med. 2004. PubMed 15583226
- Al Khatib HK et al. The effects of partial sleep deprivation on energy balance: a systematic review and meta-analysis. Eur J Clin Nutr. 2017. PubMed 27804960
- Teff KL et al. Dietary fructose reduces circulating insulin and leptin, attenuates postprandial suppression of ghrelin, and increases triglycerides in women. J Clin Endocrinol Metab. 2004. PubMed 15181085
- Bull FC et al. World Health Organization 2020 guidelines on physical activity and sedentary behaviour. Br J Sports Med. 2020. PubMed 33239350